viernes, 2 de abril de 2021

Ruta a Las Piedras del Agua y El Lavíl de Miguel

Ruta a Las Piedras del Agua y El Lavíl de Miguel

La ruta a Las Piedras del Agua y El Lavíl de Miguel es otro de los itinerarios históricos que nos encontramos en la zona norte de la dehesa boyal de Montehermoso. Un entorno marcado predominantemente por formaciones graníticas y pequeños valles y humedales que en primavera dan una nota de color al recorrido.

Esta ruta fue creada el 2 de abril de 2004 en honor de Miguel Garrido Domínguez, una persona entrañable que me enseñó mucho sobre los parajes de Montehermoso, a él y también a su familia va dedicada. IMPORTANTE: La ruta no está señalizada, se adjunta al final un enlace a Wikiloc con el recorrido y los principales puntos de interés.

Comenzamos el recorrido desde el Parque Municipal. Lo cruzamos para tomar dirección al paseo que nos lleva en dirección a la carretera de Pozuelo de Zarzón para luego ir paralelos al desvío que va a la carretera de Aceituna. Luego giramos a la derecha por el Paseo de San Cristóbal que poco a poco nos va sumergiendo debajo de una bonita arboleda, dejando antes unas vistas de la Plaza Multiusos a nuestra izquierda. A pocos metros a nuestra derecha aparece el Puente de La Joya (Puente de La Hoya), que sirve para cruzar el Arroyo del Pez para ir hacia el Camino de las Viñas y llevarnos al pueblo todo recto y el Camino de la Joya (Camino de la Hoya) que sale a pocos metros a la izquierda y nos lleva hasta la carretera de Aceituna en su entrada a Montehermoso por la ermita de San Antonio.

Más adelante veremos a nuestra izquierda la ermita de San Cristóbal, la más pequeña de todas. Continuamos a través de una arboleda más densa hasta llegar a un puente de madera que aparece a nuestra derecha y que sirve para cruzar el Arroyo del Pez. Nada más cruzarlo tenemos una fuente de agua potable a la izquierda por si queremos aprovisionarnos de agua para la ruta y calmar la sed. También hay un parque infantil y una zona de recreo para descansar.

Ermita de San Cristóbal

Desde este punto hay un paso de peatones que nos sirve para cruzar la carretera que va a Aceituna. Ahora y en paralelo a esta, caminaremos por el paseo hasta enlazar con el Camino de Las Tierras Nuevas que nos llevará también hasta la Fuente del Bote.

Durante este trayecto a nuestra derecha entre berrocales graníticos queda la Piedra de la Resbalera, las Cuevas de las Brujas y más lejos al norte una gran piedra que emerge por encima de todas, la Piedra del Moro. De frente se encuentran las ruinas del Lagar de Las Chorreras. Luego nos desviaremos a la izquierda por el Camino de las Tierras Nuevas. Nada más cruzar el arroyo del Pez aparece a nuestra derecha una gran formación granítica, es la Piedra Boyera. A nuestra izquierda se ve un sendero con un vallado de madera por el que regresaremos al final. Nosotros seguimos recto y andamos un poco hasta que aparece una cancela con un paso canadiense que nos indica que estamos en la dehesa boyal. Ahora aparece otro camino a la izquierda que no hemos de tomar, seguimos por el camino principal.

A continuación a nuestra derecha aparece ahora un hermoso alcornocal situado en uno de los pequeños valles que jalonan la zona. De nuevo otro desvió a la izquierda que vamos a tomar como referencia si queremos ver la Piedra del Tren que se encuentra a poco más de 50 metros. Es un enorme afloramiento granítico alargado de casi 70 metros de largo.

Piedra del Tren

Vamos campo a través unos metros para retomar el camino y andar un poco por una suave subida entre rocas graníticas. Seguimos durante un buen tramo sin desviarnos, ya que luego sale un camino a la derecha que va a Las Tierras Nuevas y más adelante otro desvío también a la derecha justo en la pared que delimita la dehesa boyal y el término de Montehermoso con Pozuelo de Zarzón, este camino va al Teso Lobo. Nosotros debemos continuar a la izquierda.

Si observamos la pared hacia el este, se verá cómo se va formando un pequeño valle que luego irá tomando más pendiente hasta llegar al Embalse de Montehermoso. Esta zona es el Valle de las Aves, un paraje muy importante y sensible para la cría y reproducción de aves.

Pero vamos a nuestro recorrido. Hemos seguido el camino a la izquierda que nos va a llevar a la Fuente del Bote. Bajaremos una suave pendiente entre rocas graníticas, arbolado joven y valles que en época de lluvias tienen bastante humedad.

Arroyo de las Alelías

A continuación llegaremos a uno de los elementos patrimoniales de la ruta, la Fuente del Bote que tiene gran cantidad de pilas de piedra que sirven para abrevar el ganado. A la derecha el Valle de los Lirios junto al Arroyo del Prado del Curita y el Valle de las Alelías, que va paralelo al arroyo del mismo nombre.

Fuente del Bote

Después de un descanso en este bello paraje que merece la pena ver y disfrutar con detenimiento, continuamos un tramo por el mismo camino que hemos traído unos100 metros  para luego desviarnos a la derecha en dirección a un cerramiento con una alambrada, es la zona de adiestramiento de perros. Nosotros seguiremos dejando el cerramiento a nuestra derecha y caminaremos oros 100 metros hasta llegar a un pequeño valle.

Ahora giramos dirección este a la izquierda y por una vereda en un pequeño humedal caminamos unos 300 metros hasta llegar a un alcornoque que se encuentra solitario en un claro, esta es otra de las referencias de la ruta. Bajo la sombra de este árbol se creó esta ruta y nacieron muchas de las iniciativas y actividades de este que escribe.

Luego tomaremos dirección sur a nuestra derecha por una zona más aclarada que aparece ante nuestros ojos y que también se convierte en humedal. A unos 200 metros nos encontramos con una formación granítica desde la que tendremos unas buenas panorámicas de Montehermoso y de la dehesa, es la Piedra de Martín García. Aunque se sube con facilidad según venimos del recorrido, hay que tener cuidado, ya que la otra cara tiene mayor altura y en época de lluvias y humedad la roca es resbaladiza.

Piedra de Martín García

Después de disfrutar de las hermosas vistas, bajaremos  a ver las Piedras del Agua que están al lado a la izquierda. Lo haremos con cuidado, ya que hay muchos trozos de rocas sueltas.

Las Piedras del Agua

Las Piedras del Agua las veremos en su mejor esplendor después de la época de lluvias tanto en primavera, a mediados de otoño y en invierno. Merece la pena echar un rato en este precioso paraje y relajarse con su vista.

Seguimos bajando y también a la izquierda veremos unas antiguas canteras cuyas marcas se ven todavía muy presentes. En el bajo que sigue el curso del arroyo del Lavíl de Miguel se encuentra el Valle del Roble Moscón. Y siguiendo su cauce nos llevará hasta el Lavíl de Miguel que se encuentra a unos 300 metros. IMPORTANTE: En época de mucha agua, mejor ir con cuidado para no mojarnos los pies.

Vamos por un pequeño bosquete de alcornoques que al aclararse nos trae la vista de una piedra en forma de pila redonda labrada. Luego seguimos el pequeño valle hasta llegar al Lavíl de Miguel, uno de los lavíles o lavaderos históricos que era aprovechado por las montehermoseñas para ir a lavar la ropa.

Aunque en la actualidad no se aprecien los detalles, antiguamente los laviles eran zonas acondicionadas en ríos, arroyos y regatos para que las mujeres pudieran lavar la ropa. En el caso que nos ocupa entre los huecos de las piedras principalmente y en pilas o socavones. Los lavíles eran además lugares de encuentro donde las mujeres contaban sus historias, vivencias y experiencias. Eran famosos el Lavíl de la Joya (La Hoya), Lavíl de la segunda arroyo, Lavíl de los Molinos, Lavíl de Miguel, Lavíl de Respinga, Lavíl del Charco de Repaladin, Lavíl del Jerrao (del Herrado), Lavíl del Puente de Simón Ruano…Una vez descritos los lavíles volvemos al recorrido.

El Lavíl de Miguel

A continuación deshacemos el camino el camino hasta volver a los alcornoques justo por debajo de las canteras y siguiendo el cauce arriba del pequeño arroyo por una vereda que hay a nuestra izquierda, llegaremos a enlazar con el Camino de Las Tierras Nuevas que cogeremos siguiendo a la derecha para bajar por la pequeña pendiente que nos lleva a la cancela canadiense que cruzamos para entrar en la dehesa.

Ahora vamos a tomar un tramo de otro itinerario de vuelta, y es que a unos 50 metros de la cancela canadiense aparece de nuevo el sendero con el vallado de madera que vimos antes de entrar a la dehesa. Caminaremos dejando el Arroyo del Pez a nuestra izquierda hasta enlazar con el Paseo de San Cristóbal.

IMPORTANTE: Al llegar al punto donde se cruza la carretera, hay que tener especial PRECAUCIÓN para cruzarla y estar muy atentos.

ATENCIÓN: Si alguien necesita reponer agua para calmar la sed, vuelvo a recordar que pasado el puente de madera que se encuentra a nuestra izquierda está la fuente de agua potable.

Ya solo nos queda  regresar por el Paseo de San Cristóbal para llegar al punto final de nuestra ruta y aprovechar para disfrutar de nuestro hermoso Parque Municipal y tomar algo para retomar fuerzas. 

NOTA: Para saber más detalles de los valores naturales y culturales de la ruta y del entorno, ven a conocerlos con Área Natural Extremadura en sus rutas interpretadas.

Ruta a Las Piedras del agua y El Lavíl de Miguel.

Dedicado a Miguel Garrido Domínguez. 


RECOMENDACIONES    

- Recuerda que estas en un Espacio Natural Protegido, debes seguir las recomendaciones y consejos que nos indica la legislación ambiental para no alterar su conservación.

- No arranques plantas, ni hagas daño a los animales que encuentres, obsérvalos y disfruta de ellos.

- ¡Respeta el medio! No tires basura, papeles, plásticos o cualquier tipo de desecho.

- No perturbes la tranquilidad de la dehesa y sus habitantes, si no hacemos ruido existen más posibilidades de observar mayor número de animales y de escuchar los sonidos de la naturaleza.

- No causes molestias al ganado que pasta en la dehesa, ni causes daños en los árboles y cercados.

- No molestes a los animales, sobre todo durante la época de reproducción; la dehesa es su único hogar.

- Ten mucho cuidado si haces fuego y recuerda que solo puedes hacerlo en sitios autorizados y con el correspondiente permiso.

- Utiliza los merenderos o las zonas recreativas establecidas.

- Haz un buen uso de las instalaciones e infraestructuras, han sido puestas a tu disposición y a la de los que te seguirán.

- No introduzcas especies exóticas. La introducción de estas especies, puede alterar el ecosistema al romper el equilibrio establecido.

- Transita en vehículo por los itinerarios y caminos establecidos, no favorezcas la pérdida de cobertura vegetal y la erosión del suelo de la dehesa.

- Procura mantener una actitud respetuosa hacia el entorno y hacia los demás.

- Tienes que llevar ropa y calzado adecuado, y en épocas de calor disponer de agua para beber.

ACCEDE SIN DEJAR HUELLA.

Ahora que estas informado, adelante y disfruta del recorrido. 

 

INFORMACIÓN DE LA RUTA

Ruta a Las Piedras del Agua y El Lavíl de Miguel

Inicio: Montehermoso. Parque Municipal

Final: Montehermoso. Parque Municipal

Distancia: 10,7 kilómetros

Duración: 2:30 - 3 horas

Tipo de recorrido: circular

Modalidad de ruta: a pie

Temporalidad o época recomendada: primavera, otoño, invierno

Dificultad: baja

Tipo de sendero o superficie: Camino y sendero.

Enlace a la ruta en Wikiloc: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/ruta-a-las-piedras-del-agua-y-el-lavil-de-miguel-69680242#

Cartel de la última ruta a Las Piedras del Agua y El Lavíl de Miguel




viernes, 12 de junio de 2020

Laguna y Fuente del Jerrao un paraje con historia

Fuente y Laguna del Jerrao

Me reencuentro con el paisaje, con la búsqueda de la belleza que la naturaleza otorga cada día. La quietud, el sonido armonioso del agua cayendo a un pequeño estanque lleno de ranas y algún gallipato que asoma su cabeza con timidez. El viento que acaricia y mueve lentamente las ramas de las encinas y las pequeñas flores que nacen entre estas tierras pizarrosas.

El agua que mana sin parar en todas las estaciones del año de la centenaria Fuente del Jerrao. Agua de hierro, agua ferruginosa, agua medicinal, agua legendaria.

Laguna con historia que desde tiempos pasados ha sido un soporte vital para la vida en la dehesa. Un paraje singular, un paraje histórico y lleno de historias que guarda las huellas del pasado y la memoria de nuestros antepasados.

Cierro los ojos, suspiro y proyecto mis pensamientos al pasado, a mis recuerdos. Imagino otros tiempos y siento que donde me hallo es una parte indivisible de mi vida.

Y pienso en cuando nos daremos cuenta de que es un auténtico lujo detenerse a contemplar y sentir todo lo que este hermoso paisaje nos ofrece. Que solo con la simple observación en silencio, con sentir el viento en la cara, con el fresco olor de la tierra, con escuchar los sonidos de la naturaleza, nuestra energía vital se recarga.

Puede haber paisajes más bonitos, más espectaculares, más impresionantes, pero ninguno ha sido testigo de tantas emociones y experiencias vividas por mí. Donde guardé tantos y tantos secretos, donde hallé que formaba parte de esta tierra y donde mi esencia descansará para la eternidad algún día.



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jueves, 11 de junio de 2020

Los sonidos de la dehesa

Dehesa Boyal de Montehermoso


La primavera avanza y aunque el año ha sido bastante lluvioso, el verde va perdiendo intensidad y entre encinas y alcornoques florecen miles de cardos que dan una nota de color que atrae a decenas de jilgueros para alimentarse de sus semillas.

El rumor del agua que cae en pequeñas cascadas sobre duras pizarras en el canal del antiguo Molino del Jerrao en el arroyo del Pez cada vez es más débil. En una pequeña charca espera impaciente un martín pescador sobre una rama de una encina hasta que se zambulle en el agua y sale airoso con su presa.

Después de caminar un rato siguiendo el curso sinuoso del agua, me paro a escuchar el canto melodioso de la oropéndola que vuela y vuela entre encinas y alcornoques. El pequeño mito revolotea inquieto entre los rosales silvestres. Escondido y en silencio observo al pico de coral preparando su nido entre unas tamujas mientras el ánade real pasea a sus crías. Espero un rato y cuando ya no molesto, continúo en silencio, solo escuchando, solo observando. Soy uno más del entorno, soy parte de la dehesa, soy  parte de su biodiversidad.

El canto del pinzón me lleva acompañando desde que el sol despuntaba y ahora se entremezcla con el del ruiseñor y los alborotadores abejarucos que vuelan y vuelan alrededor de un pequeño talud.

Agazapados entre unas piedras, en mitad del agua varios galápagos toman el sol tranquilamente. Solamente uno se zambulle al pasar cerca una garza real caminando entre las aguas, el resto permanece impasible con sus cabezas erguidas.

Ahora sale al encuentro un precioso carbonero que vuela inquieto y me indica que algo pasa. Busco un pequeño promontorio y observo el vuelo nervioso y veloz de varias aves, es el reclamo de peligro de que algo se acerca.

Pasan unos segundos y el sonido de una rapaz que mira vigilante el entorno pone en alerta a todas las aves, es un precioso busardo ratonero. Solo la garza permanece impasible en la charca, con ella no se atreve. El resto huye de aquí para allá en vuelos rasantes entre los arbustos y las encinas.

Continúo y llego a un pequeño valle después de cruzar el arroyo. La humedad y el verdor del entorno es un alivio porque cada vez el sol está más envalentonado y sus rayos calientan más y más.

Un descanso para escuchar un auténtico recital ofrecido por los grillos. Aunque sea en mi móvil pero ese instante queda grabado. Respiro, suspiro…y a continuar de nuevo. En el sotobosque más cerrado el cuco y la abubilla compiten con su canto, solo roto a momentos por el picoteo del pájaro carpintero que en un árbol seco trabaja afanoso martilleando para encontrar pareja.

Escucho ahora la melodía del zorzal charlo llegando a una laguna donde tiene su nido en un pequeño alcornoque. El susurro del viento comienza a mover las ramas de los árboles, ese sonido que hace poner todos mis sentidos para abrazar la naturaleza. Porque un lugar no solo se observa, no solo se huele, no solo se toca, no solo se aprecia, un lugar también se escucha.

lunes, 1 de junio de 2020

Lagarto ocelado (Timon lepidus)

Lagarto ocelado (Timon lepidus). Parque Periurbano de Conservación y Ocio Dehesa Boyal de Montehermoso. 27 de mayo de 2020.

Lagarto ocelado (Timon lepidus). Parque Periurbano de Conservación y Ocio Dehesa Boyal de Montehermoso. 27 de mayo de 2020.

Lagarto ocelado (Timon lepidus). Parque Periurbano de Conservación y Ocio Dehesa Boyal de Montehermoso. 27 de mayo de 2020.

Lagarto ocelado (Timon lepidus). Parque Periurbano de Conservación y Ocio Dehesa Boyal de Montehermoso. 27 de mayo de 2020.

Lagarto ocelado (Timon lepidus). Parque Periurbano de Conservación y Ocio Dehesa Boyal de Montehermoso. 27 de mayo de 2020.

Lagarto ocelado juvenil (Timon lepidus). Parque Periurbano de Conservación y Ocio Dehesa Boyal de Montehermoso. 15 de octubre de 2016.

Lagarto ocelado juvenil (Timon lepidus). Parque Periurbano de Conservación y Ocio Dehesa Boyal de Montehermoso. 19 de junio de 2016.



domingo, 31 de mayo de 2020

El paisaje de la dehesa

Paisajes de la dehesa

El paisaje de la dehesa iba tomando el color amarillo y blanco de miles de flores que en estos días de finales de mayo inundaban las pequeñas vaguadas del Valle de las Colmenas. Los cardos emergían despuntando al lado de un hermoso alcornoque y atraían a un grupo de jilgueros que de ellos se alimentaban.

Hermosa, muy hermosa era la silueta del águila culebrera que parecía saliera de un cuadro recién pintado. Mientras tanto, escondido entre unos arbustos veo salir a dos alcaudones chillones y ruidosos, estaban defendiendo su territorio y no se amedrantaron ante la imponente rapaz hasta que abandonó la zona.

- Creo que es hora de irse, ya no hay nada más que ver. - Pensé en ese momento. El no querer molestar a los recios alcaudones me hizo volver atrás a y coger otro sendero. Para mí es como comenzar de nuevo a explorar, porque siempre te encuentras algo que te sorprende.

La curiosidad me llevó a meterme en un paisaje de dehesa más cerrado, serpenteando entre carrascas, majuelos y piruétanos que dejaron más de una marca en mis brazos. Y mereció la pena tanta aventura, al final en unas formaciones de pizarra me topé con una bella gineta. Rodeo despacio, me alejo tranquilo y ella sosegada se queda para luego irse mirando curiosa hasta su refugio.

El calor apretaba y también las piernas, era hora de hidratarse y por eso espabilé el paso, no sin dejar de observar cada planta, cada rastro, cada claro entre el sotobosque por si veía algo. Atrás dejaba momentos donde la vida pasaba más tranquila, donde el tiempo no importaba, donde todo era más soportable y donde los animales y las plantas nos daban una lección de cómo convivir en el medio natural.  

jueves, 28 de mayo de 2020

El Arroyo del Pez

Arroyo del Pez, 26 de mayo de 2020

El Arroyo del Pez mantiene una parte importante de biodiversidad en su recorrido fluvial y serpentea entre afloramientos pizarrosos flanqueados por pequeños regatos y valles de gran belleza. Al final de su recorrido por esta majestuosa dehesa boyal de Montehermoso se envuelve en pequeños meandros que muchos paisanos llamaban “espichones” en nuestra habla popular.

Y esa sinuosidad pronunciada se ve coronada por pequeños miradores de pizarra que nos ofrecen un bello espectáculo entre zonas de umbría donde el canto de los pájaros se aprecia mejor sin la actividad humana. Donde solo el tintineo del cencerro de las vacas rompe el sonido melodioso y tranquilo de la naturaleza.

En los taludes de los márgenes del arroyo, los abejarucos revoletean bulliciosos después de perforar la tierra para hacer sus nidos y guarecer a sus crías. El ratonero surca el cielo con su característico aleteo y alerta a las tórtolas que vuelan lejos de su alcance. Desde un rosal silvestre el ruiseñor da todo un recital y es acompañado por el canto de la oropéndola, el cuco y la abubilla.

La dehesa boyal de Montehermoso es un paraíso de biodiversidad con grandes valores naturales de especies vegetales y animales, cuyos paisajes y encinas centenarias guardan desde hace siglos mucha historia en estos hermosos parajes. Este espacio natural protegido es el principal destino de naturaleza de nuestro pueblo. Por todo ello, y por respeto a nuestros antepasados y todo su patrimonio, estamos en la obligación de conservar este importante legado cultural y natural.

miércoles, 27 de mayo de 2020

La magia de la dehesa

Laguna Grande, 26 de mayo de 2020

Habían pasado 10 días desde mi última visita a la dehesa boyal de Montehermoso, los paisajes de encinas centenarias aparecían ante mis ojos escoltados de una increíble variedad de flores que matizaban los pastos y que daban un colorido especial al manto vegetal. 

La mañana acompañaba, ya que a pesar del calor, una ligera brisa refrescaba el ambiente. Grabé sonidos, cantos de pájaros, cantos de grillos, el zumbido de unos enormes abejorros que merodeaban en un tronco. Vi orquídeas, lirios, una familia de zorros que pasaron cercana sin siquiera asustarse de mi presencia, yo solo observaba. 

Y vi aves, muchas aves. Tiempo hacia que no observaba tantas. En una de mis paradas observé el vuelo del halcón abejero con un panal de avispas. Llegué a la dehesa como si nada conociera, con ganas de aprender, con ganas de conocer. Porque por mucho que creamos que sabemos, cada día se aprende algo nuevo. Cada día es una nueva enseñanza.


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jueves, 19 de marzo de 2020

Experiencias, emociones y anécdotas del coronavirus en Montehermoso


            Llevamos unos días de cuarentena que llevamos como mejor podemos, si se hace más difícil esto es por tener a mi hija lejos (por responsabilidad y solidaridad no vino al pueblo), y por la incertidumbre y la tensión de ver como mi mujer se va cada día a trabajar al hospital y estar expuesta a este bichito, como lo están la gran mayoría de personas que trabajan en el sistema de salud.

Por lo demás, la vida nos ha dado a todos un giro inesperado, quizás el cambio nos sirva para reflexionar y aprender a valorar más a las personas, a valorar más a nuestro planeta. Esta sociedad caminaba a toda prisa sin tener en cuenta los valores que tenemos como seres humanos. Ahora de repente un maldito virus nos ha venido a dar una lección. Nos encerramos en casa y echamos como nunca de menos a la gente, echamos de menos los saludos, los abrazos, los besos. Ahora nos tomamos un respiro, y mientras eso sucede, la naturaleza va recuperando su espacio, va recuperando su sitio.

Esta mañana temprano antes de salir el sol, solo el sonido del canto de las golondrinas inundaba la calle. Y la luna en cuarto menguante quedaba iluminada por la luz del alba. Asomado a la ventana veía como un hombre paseaba a un pequeño perro entre el silencio tempranero de la mañana y los pocos coches que pasaban con sus conductores portando una máscara.

Alrededor del mediodía volví a la ventana, necesitaba ver el cielo azul, aunque ahora estaba gris por las nubes. De repente una señora venía con su carro de la compra para casa. Y yo desde mi torreón le dije la alegría que me daba ver a alguien por la calle, de la extraña soledad que inunda el pueblo, de la tristeza y de la añoranza de las risas y carreras de los niños en la calle. Pensaba que cuando pase esto y se vuelva a la normalidad, después de abrazar a mi familia, saldré a la calle y a la primera persona que vea le voy a dar un fuerte abrazo para mostrar mi afecto y solidaridad. Y mientras pensaba esto dos hombres a lo lejos comentaban.

– Si no tenemos bastante con los aviones que nos fumigan, ahora nos curan los del ayuntamiento –

El otro a lo lejos contestó – Ya te digo –

Imaginación al poder. Hordas de aviones nos echan virus desde las alturas y los operarios municipales nos echan DDT. Que risas me pasé.

Por cierto, lo del paseo de los perros pasará a la historia, me contaban esta tarde de casos de gente que nunca ha salido a pasear a sus canes, del que se ha traído un perro del huerto para sacarlo, del que nunca miraba el perro de su madre y ahora lo saca cuatro veces al día, del perro que ve al amo y sale corriendo para que no lo saque…y muchas anécdotas más.

Ahora es cuando nos damos cuenta del silencio y la tranquilidad, y también del ruido al que continuamente estamos sometidos. Porque hay que ver lo que nos gusta el ruido, tanto que mucha gente lo prefiere al sosegado, tranquilo y melódico sonido que nos ofrece la naturaleza.

Recordaba el paseo con mis perras en el atardecer del 18 de marzo (día de mi cumpleaños). Cuando caminaba por la calle apenas oía ruido, solo silencio. Un silencio extraño, un silencio quieto y tranquilo solo roto por el sonido de los pasos de dos personas que me encontré en el camino que iban guardando la distancia, y con las que crucé unas pocas palabras y un saludo cordial.

Miraba el móvil para calcular el tiempo (porque ahora más que nunca tienes que medir y valorar el tiempo), cuando un sonido de música discotequera animo el ambiente. Salía de una casa, luego risas de niños, ilusión. Aquello me animó y miré a los lados para mover un poco los pies bailando ante el asombro de mis perritas. Luego todo aquello se tornó en emoción cuando empezaron a escucharse aplausos desde los balcones, terrazas y ventanas. Fue emocionante y muy emotivo y la tristeza daba paso a la esperanza.

Terminan los aplausos, luego silencio. Un silencio luego interrumpido por un castañeo melódico que empezaron a realizar las cigüeñas, como queriéndose unir con su crotoreo a tan entrañable homenaje. Lo curioso es que siento decir a dos hombres que se encontraron caminando.

– Mira, mira. Ha vuelto la gente a aplaudir –

Sin saber que eran las cigüeñas las autoras de tal aplauso. Una nota de humor que me hizo sonreír cuando ya enfilaba el camino a casa. Luego escucho resistiré y entre lágrimas abría la puerta de casa.

Por cierto, el aplauso que he dado la noche del 19 de marzo fue tan fuerte que las manos me dolían a rabiar y me ha costado hasta escribir estas líneas para vosotros.

Y ya para terminar, os propongo que también le demos un APLAUSO ENORME a los niños, ellos sufren mucho toda esta situación. Por eso y porque pronto los veamos correr en la calle y jugar con ilusión.

miércoles, 18 de marzo de 2020

Saldremos adelante


Echo de menos esos atardeceres que ahora fotografío desde una ventana de mi casa. También las risas de los niños al verlos jugando en la calle. La gente bulliciosa y los paisajes, esos paisajes de nuestra dehesa y los momentos en plena naturaleza. Me quedo con los detalles, con los instantes vividos, y con las ganas de ver y abrazar a la gente que está en mi vida.

Pero si hay algo que me queda de toda esta crisis, es que la solidaridad y la humanidad, están por encima de ideologías políticas. Ha tenido que venir un virus para sacar nuestro lado más humano. Saldremos adelante, como también lo hicieron nuestros padres y abuelos en otros tiempos difíciles.

Pero recordar que hay gente que no tiene los medios que tenemos. Seguramente no puedan hacer cola en los comercios y supermercados, sencillamente porque no tienen apenas para comer. Y si no les mata un virus, les mata la guerra o el hambre. Tener eso siempre presente cuando os quejéis de la situación que vivimos ahora.

SALDREMOS ADELANTE MÁS UNIDOS Y SOLIDARIOS QUE NUNCA…Y TAMBIÉN MÁS HUMANOS.

martes, 7 de enero de 2020

Comenzando el año 2020 con pequeñas acciones


AMIGAS Y AMIGOS. Como cada comienzo de año todos tenemos unos propósitos y unos deseos que cumplir. Pero antes de eso debemos mirar aquello que nos propusimos el año anterior y ver todo lo que pudimos llevar a cabo. Yo, como los últimos 19 años terminé divulgando y poniendo en valor el patrimonio de Montehermoso. Trabajando sin descanso para conservar nuestros espacios naturales, para dar a conocer lo mejor de nuestra historia…y así, un año tras otro.

Este año lo empecé enseñando nuestro conjunto arqueológico. Protegiendo y conservando pequeños quejigos y robles para que puedan convertirse en bellos árboles en un futuro. Limpiando algunas zonas de plásticos, vidrios y cristales, y diseñando las próximas actividades de educación ambiental para concienciar a la gente en la necesidad de hacer algo bueno por nuestra dehesa, algo bueno por el planeta.

Son pequeñas acciones, pero que sumadas a lo largo de los años hacen que sean grandes. Es nuestra actitud la que hace que la suma de pequeños esfuerzos repetidos cada día cree una nueva conciencia ambiental.


"El hombre que mueve montañas comienza cargando pequeñas piedras".

Confucio

viernes, 27 de diciembre de 2019

Personas que inspiran, personas que iluminan


Te deseo que escuches a tu corazón y dejes de tener a tu alrededor gente que resta. Ten a tu lado gente que suma. Esa gente bondadosa, optimista, positiva, sencilla y sincera que ilumina nuestro mundo y te hace más feliz.

Esa gente que suma son personas que inspiran y que son ejemplo de aceptación, amor, compasión, compromiso, convivencia, empatía, esperanza, fe, optimismo, pasión, perseverancia, respeto, solidaridad, superación, tolerancia y valía.

Personas que creen en la vida, en el amor. Que se entregan de cuerpo y alma y hacen cosas buenas por los demás. Que te aceptan y te valoran. Que te hacen sonreír y te abrazan el alma. Que creen en los sueños. Personas tolerantes que se esfuerzan en poner toda su voluntad para llegar a sus objetivos. Que siempre tienen palabras de apoyo y aliento ante los problemas que tengas. Que estimulan tus emociones y sentimientos y llenan tu corazón de energía positiva.

Son personas especiales que tienen un propósito en la vida, personas sencillas, apasionadas que viven con entusiasmo y compromiso todo lo que hacen en la vida.

A veces son pequeños gestos, pequeños detalles, o pequeños momentos que nos hacen sentir especial. Estar junto a ellas es como andar por caminos de tranquilidad y serenidad donde la vida es más justa y solidaria, donde todo va en equilibrio y es más natural.

Son personas que tienen luz propia. Que ponen su corazón y su alma en todos sus actos, y en los más pequeños detalles. Que te regalan su tiempo, su vida. Que lo dan todo a cambio de nada. Ese es el mejor regalo que puedan darte nunca.

Personas que te iluminan y te inspiran con su alegría, bondad, generosidad, humildad y paciencia. Que te hacen vivir la vida con ilusión. Que te acarician el alma, enriquecen tu vida y te permiten vivir en paz.

Te deseo que sí tu eres una de esas personas, NUNCA DEJES DE ILUMINAR, NUNCA DEJES DE INSPIRAR.

J.J. Sánchez

Paraje Natural y cuevas graníticas de Las Potras. Espacios Naturales Protegidos de Montehermoso

Paraje Natural y cuevas graníticas de Las Potras. Espacios Naturales Protegidos de Montehermoso

Flora y Fauna de Montehermoso

Flora y Fauna de Montehermoso

Parque Periurbano de Conservación y Ocio “Dehesa Boyal de Montehermoso”

Parque Periurbano de Conservación y Ocio “Dehesa Boyal de Montehermoso”

Conjunto megalítico en Montehermoso

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