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| Floración invernal precoz del fresno (Fraxinus angustifolia) |
Estas fotografías realizadas el 4 de enero de 2025 en el
arroyo del Pez, en Montehermoso, muestran un fresno en un momento tan
interesante como poco habitual: el instante exacto en que la vida vuelve al
árbol antes incluso de que aparezcan las hojas. Lo más llamativo de esta escena
es que se produce en pleno invierno, una época en la que lo normal es que los
fresnos permanezcan todavía en reposo vegetativo y reserven su floración para
finales del invierno o el inicio de la primavera.
Por sus rasgos morfológicos y fenológicos, la imagen
corresponde a Fraxinus angustifolia, el fresno de hoja estrecha, una especie
característica de los bosques de ribera. Se observan inflorescencias
masculinas bien desarrolladas, sin pétalos y con abundantes estambres, propias
de una floración anemófila que suele preceder a la brotación de las hojas. Sin
embargo, la precocidad extrema de esta floración —en los primeros días de
enero— resulta especialmente significativa.
Este adelanto del ciclo biológico no parece ser un hecho
aislado. Observaciones similares se están registrando en otras riberas
fluviales, donde los fresnos comienzan a florecer de forma anormalmente
temprana. Los ecosistemas de ribera, favorecidos por la disponibilidad de agua
y por microclimas más suaves, actúan a menudo como indicadores tempranos de
cambios ambientales, haciendo visibles estas alteraciones antes que en otros
entornos.
En conjunto, estas imágenes no solo documentan un momento
singular del ciclo vital del fresno, sino que también invitan a reflexionar
sobre cómo las condiciones climáticas cada vez más templadas durante el
invierno están alterando la fenología de muchas especies, adelantando procesos
que tradicionalmente asociábamos a la llegada de la primavera.





