Estos
días sois muchas las personas que me habéis preguntado por la ruta que se ha
dado en llamar «Calleja del Pato», un itinerario que conecta la ermita de San
Antonio con la presa de San Marcos.
Aprovecho
para compartir con vosotros algunos detalles sobre este importante itinerario
histórico y patrimonial de Montehermoso, que atraviesa además un paisaje de
gran belleza, entre impresionantes formaciones graníticas que han sido testigos
de nuestra historia y que, en otros tiempos, sirvieron de refugio y morada a
bandoleros.
El recorrido hasta la presa de San Marcos sigue el trazado del histórico Camino Sendero, una antigua vía de comunicación que partía de la ermita de San Antonio. Al llegar a la carretera, el camino continuaba hacia la izquierda, conectando con el Camino Bajo de Aceituna, mientras que hacia la derecha, a través de las Cuatro Callejas, enlazaba con el antiguo camino que comunicaba Aceituna con La Barca de Montehermoso.
Más
allá del propio recorrido, este camino nos permite adentrarnos en un paisaje
lleno de huellas del pasado: caminos tradicionales, formaciones rocosas,
lugares de paso y rincones que durante generaciones formaron parte de la vida
cotidiana de nuestros pueblos.
Pero
antes de hablar de este camino, quiero recordar a una persona muy importante en
todo lo que hoy os cuento: Miguel Garrido Domínguez, quien hace ya 25 años me
enseñó muchos de estos lugares y me transmitió una parte de sus conocimientos
sobre la historia, los caminos y los parajes tradicionales de nuestro pueblo.
Miguel
era, sin duda, una de las personas que mejor conocía nuestro término. Recuerdo
especialmente aquellos momentos en los que, cuando todavía vivía, le enseñaba
fotografías de lugares como la Peña Escachá, el Covacho o la Abrigá de Tío
Andares. Se emocionaba al reconocerlos y siempre agradecía que me preocupara
por dar a conocer y conservar este patrimonio para las generaciones futuras.
Yo, por mi parte, siempre le estaré inmensamente agradecido por todo lo que me enseñó y me transmitió.
Precisamente Miguel siempre me decía que no entendía muy bien por qué se había empezado a llamar «Calleja del Pato» a un itinerario que, según había conocido toda la vida, formaba parte del Camino Sendero. Así se lo habían transmitido sus antepasados, generación tras generación, como parte de la memoria de los antiguos caminos y parajes de nuestro término.
Y
aquí conviene hacer una aclaración: la Calleja del Pato nace a la derecha del
Camino Sendero, aproximadamente a la altura de las torres de alta tensión, unos
500 metros después de la ermita de San Antonio. Antiguamente enlazaba con el
camino de Cagadorra y el Camino del Vado de la Parra, tal y como siempre
recordaron nuestros mayores.
Quien
quiera profundizar en estos datos puede comprobarlos además en el catastro de Montehermoso, donde quedan recogidos parte de los antiguos
trazados de los caminos.
El
Camino Sendero, por su parte, tiene para mí un significado muy especial. Fue el
segundo estudio de rutas que realicé en el municipio, allá por el año 2002,
poco después de investigar el recorrido de Las Pasaeras del arroyo de Aceituna.
Aquel estudio del trazado del Camino Sendero partía de la ermita de San Antonio y llegaba
hasta Aceituna, pasando por lugares como la Piedra del Moro, La Majada Alta y
la Umbría del Perruno.
Han
pasado ya más de dos décadas, pero la esencia permanece: caminos que guardan
memoria, piedras que conservan historias y paisajes que hablan de quienes los
recorrieron antes que nosotros.
He
caminado por todo el término, observando, descubriendo y aprendiendo, para
enseñarte los parajes de Montehermoso como nunca antes los habías visto.
Con
este trabajo quiero que descubramos juntos caminos, lugares, historias y
curiosidades que muchas veces permanecen escondidos a simple vista, pero que
forman parte de nuestro patrimonio y de nuestra memoria colectiva.
Porque
detrás de cada paisaje hay una historia, detrás de cada camino hay un recorrido
y detrás de cada rincón hay algo que merece ser contado.
Y
quizá, al recorrerlos, entendamos que no estamos simplemente caminando por el
campo. Estamos caminando sobre nuestra propia historia. Porque cada piedra,
cada camino y cada rincón de Montehermoso tiene algo que contar.
Un
patrimonio natural y cultural excepcional
Este
entorno atesora una riqueza geológica y arqueológica impresionante que cautiva
a todo aquel que lo recorre. A lo largo del camino y los senderos
tradicionales, flanqueados por antiguos muros de piedra y caminos de tierra y piedras, podemos
descubrir:
Formaciones
graníticas singulares: Un
paisaje esculpido por la erosión donde destacan imponentes bolos, canchales,
piedras caballeras y piedras sagradas con siluetas caprichosas que desafían la
gravedad.
Refugios
del pasado: Abrigos
naturales en la roca y antiguas construcciones tradicionales de piedra con
tejados de teja árabe y corrales de piedra que antiguamente servían para
proteger al ganado de los lobos, y chozos y casitas que servían para resguardar
a los pastores.
Huellas
ancestrales y monumentos rupestres:
Fuentes centenarias ocultas entre la vegetación, misteriosos altares rupestres
y tumbas antropomorfas excavadas en la piedra que evocan rituales y
asentamientos de otras épocas.
Parajes de leyenda: Rincones mágicos envueltos en antiguas historias de bandoleros, donde la naturaleza salvaje y el silencio de las valles entre piedras con curiosas formas que nos transportan a tiempos pasados.
Puntos
de interés de la ruta y su entorno
El
patrimonio que encontramos a lo largo de este itinerario y en sus alrededores
es extraordinariamente amplio y diverso. Naturaleza, geología, historia,
arqueología y tradición se entrelazan en un territorio lleno de rincones que
merece la pena conocer.
A
lo largo del recorrido y en su entorno colindante encontramos parajes y lugares
como la ermita de San Antonio, el arroyo del Charquito, la Barrera del
Ronco, las Cuevas de las Brujas, la Piedra del Moro, Majada Alta, Teso Alto,
Majadarrapada, la Peña Escachá, Valcuevo y sus inscripciones romanas, la Umbría
del Perruno, el Covacho, la Fuente del Médico, el Regato de Valbuena, El
Pimpollar, la Calleja del Valcuevo y la presa de San Marcos.
En
el entorno más amplio de este itinerario encontramos también otros lugares y
caminos de gran interés, como Las Cuatro Callejas, el arroyo de Aceituna, el
antiguo Molino de Pirili o de la Socañera, el Canchal del Diablo, la Peña del
Diablo, la Abrigá de Tío Andares, el Vado de la Parra, el Camino de la Barca,
la Cueva de Tío Andares, la Piedra del Burro, el Alto de la Morisca, La
Morisca, la Piedra de la Cigüeña, el Lagar de la Puente, La Puente —puente
medieval—, la Fuente de los Tremales, el Lagar de Tío Eladio y la Cruz Granada
(Cruz Graná).
Sin
duda, este territorio reúne unas condiciones excepcionales para desarrollar
rutas interpretativas de muy diversa índole, ya sean de naturaleza, geología,
historia o arqueología. La enorme riqueza de sus paisajes, sus elementos
patrimoniales y sus numerosos tesoros, muchos de ellos aún poco conocidos,
hacen de este espacio un auténtico libro abierto sobre nuestro territorio y
nuestra historia.
Un
consejo desde la experiencia
A
lo largo de los años he recorrido este itinerario en 28 ocasiones, cinco de
ellas en salidas nocturnas. Por eso, me permito compartir una recomendación
personal.
La
última vez que realicé la ruta, con el Club del Caminante de Badajoz, el 26 de
febrero de 2023, decidí hacerla en sentido inverso: comenzando en El Albadil
hasta La Puente y continuando después por el Camino de la Barca hasta la presa
de San Marcos, para enlazar finalmente con el Camino Sendero.
Es
una opción que os recomiendo, ya que el recorrido resulta más llevadero,
especialmente cuando las temperaturas son elevadas. De esta manera, el tramo
hormigonado entre La Puente y Montehermoso queda para la primera parte del
recorrido y se evita afrontar este sector, más pesado y cansado, en el último
tramo de la ruta.
El
Camino Sendero y la Ruta Mozárabe
El
Camino Sendero forma parte del trazado de la Ruta Mozárabe entre Galisteo y La
Alberca, recuperando el valor de antiguos caminos históricos que durante siglos
comunicaron diferentes localidades y territorios.
A
mediados de septiembre de 2016, los días 14, 15 y 16, tuve la oportunidad de
colaborar en un estudio sobre los caminos históricos que comunicaban
Montehermoso con Galisteo, dentro de un ambicioso proyecto relacionado con una
futura Ruta Mozárabe que pretendía recuperar antiguos itinerarios desde
Galisteo hasta La Alberca. En este territorio, además, algunos terrenos y
términos estuvieron vinculados históricamente a la Orden de Santiago.
Durante
aquellos trabajos recorrí, junto a Juanvi Sánchez y Javier Montes Sánchez, las
trazas de diferentes itinerarios que comunicaban la Villa de Galisteo con
Montehermoso, Aceituna y Santa Cruz de Paniagua.
El
itinerario que atraviesa Montehermoso, después de llegar desde Valdeobispo por
el Camino del Hinojal y el de Las Pasaeras, enlaza con el antiguo Camino
Sendero, uno de los caminos históricos de nuestro municipio, por cuya limpieza,
recuperación y puesta en valor llevo años trabajando.
Recuperar
estos caminos no significa únicamente volver a abrir una senda. Significa
rescatar parte de nuestra historia, recuperar antiguas conexiones y devolver a
la memoria colectiva caminos que durante generaciones formaron parte de la vida
de nuestros pueblos.
Historias
que guardan estos parajes
Y,
por último, nos quedan las historias y leyendas que guardan estos parajes.
Historias transmitidas de generación en generación que forman parte también de
la memoria de nuestro pueblo.
Como
la historia de Tío Andares, el famoso bandolero, que se movía por estos parajes
aprovechando el conocimiento del terreno y la protección que le ofrecían sus
formaciones graníticas. Entre el Covacho, los abrigos de Valcuevo, La Cueva y
la Abrigá de Tío Andares, encontraba escondites y pasos que conocía bien y que
formaban parte de su territorio.
Como
aquella ocasión en la que el bandolero Andares se encontró con una niña que iba
a moler trigo.
O
la de Gregorio, cuando los lobos lo acorralaron en su casita de la Umbría del
Perruno y pasó toda la noche haciendo fuego para ahuyentarlos.
O
aquella otra, más curiosa, de un hombre que regresaba de noche en su mulo, algo
perjudicado por el alcohol, y que, tras un respingo del animal, salió despedido
y fue a caer sobre una enorme piedra. Allí permaneció tumbado hasta que, a la
mañana siguiente, lo encontró un paisano, lo subió de nuevo al mulo y lo mandó
para casa.
Pero
estas historias, y muchas otras que esconden estos parajes, quedan para otra
ocasión.
Mapas, catastro, itinerario y archivo gráfico de rutas y parajes
A continuación, os dejo una selección de mapas, documentos catastrales, trazados del itinerario y fotografías de diversas rutas que ayudan a comprender mejor el recorrido del Camino Sendero y a conocer los caminos, lugares y elementos patrimoniales que forman parte tanto de su entorno más cercano como de los parajes colindantes.